SEXOMNIA

La sexomnia es un padecimiento polémico, pues cuando las personas duermen normalmente entran en la etapa profunda del sueño y no tienen tono muscular; sin embargo, en este caso aumenta la circulación, el flujo sanguíneo, la actividad cardíaca y la respiratoria, por lo que
los órganos sexuales responden y se facilita la respuesta fisiológica.

Este padecimiento genera que las personas tengan actividad sexual, ya sea autodirigida (masturbación) o busquen a quienes se encuentren a su lado sin discriminar.

Causas de la sexomnia:

Las causas de la sexomnia se desconocen. Sin embargo los estudios en el tema describen ciertas características con respecto a la historia médico- clínica de estos pacientes, como por ejemplo, que suelen tienen una vida sexual normal sin antecedentes de abuso sexual, trauma sexual, parafilia o alteraciones psiquiátricas.

Algunos casos se han asociado con el síndrome de apnea obstructiva del sueño, el bruxismo, el síndrome de piernas inquietas y el uso de ciertos fármacos y alcohol. Asimismo, la sexsomnia a menudo se asocia con un historial de incidentes aislados de sonambulismo y de la conducta de hablar dormido.

¿Qué pueden hacer los compañeros de cama de los sexomnes?

 Normalmente, la mayoría opta por dormir separados, pero muchos han confesado que el sexo con su pareja es mejor cuando está dormida que despierta.

Tratamiento

Aún no existe un tratamiento específico para la sexsomnia, se utilizan los que han sido efectivos para otras otros trastornos del sueño. Algunas intervenciones no farmacológicas que se utilizan son pautas de higiene del sueño, estrategias de reducción de los niveles de estrés, evitar el consumo de alcohol y evitar situaciones que puedan interrumpir los
horarios estables de sueño-vigilia. Además, se complementa con tratamiento farmacológico.


Por último, algunos estudios reportan que el tratamiento de otros trastornos del sueño, como las apneas del sueño y el bruxismo, se han asociado con una reducción de los episodios.

Caso clínico

Reyes Haro Valencia, neurofisiólogo y director de la Clínica del Sueño de la UNAM, explica que demostró que un sujeto, padre de familia denunciado por su esposa, quien lo descubrió practicando sexo oral a su hija de cuatro años, en realidad padecía sexomia y en absoluto fue consciente de sus actos.

«Hubo un trabajo médico. La solución, por supuesto, no era la cárcel. Lo grave es que este problema es de lo más común, consideramos que afecta alrededor de 2 por ciento de la población”.

Practicaron con el hombre todo tipo de estudios con el objetivo de medir la actividad eléctrica del cerebro, latidos del corazón, y varios expertos efectuaron perfiles patológicos de índole sexual, además de que se documentó cada uno de sus movimientos.

Los resultados demostraron que esa persona estaba realmente dormida y soñando, y que no buscó, como sucede con los abusadores sexuales, a una víctima. No sabía lo que hacía porque todos sus actos fueron inconscientes.

Sin embargo, el caso dejó cierto escepticismo entre las autoridades ministeriales. No obstante, el paciente obtuvo sentencia absolutoria e incluso se reintegró con su familia una vez que se puso remedio a su padecimiento, aunque para ello se tuvo que someter a todo
un proceso de atención psicológica con su esposa e hijos.

Para tratarlo se valieron de fármacos y hasta una mascarilla de respiración para dormir que se coloca en las fosas nasales, dado que se detectó que parte de su problema eran los ronquidos.

Para más información:

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Teléfono: 697-632-720

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